Coleccionar, pasión compartida

28-05-2014

Tres viejas y un muchacho (entre 1807-1845), de Leonardo Alenza.

«Tres viejas y un muchacho», de Leonardo Alenza.

Doce obras del legado Rodríguez-Moñino-Brey, depositado en la Real Academia Española (RAE) desde 1995, forman parte de la exposición Coleccionar, una pasión compartida. Antonio Rodríguez-Moñino, amigo de José Lázaro, que presenta la Fundación Lázaro Galdiano dentro del programa «Arte invitado», en colaboración con la RAE y Acción Cultural Española (AC/E).

Esta muestra, inaugurada hoy, 28 de mayo, reúne piezas destacadas de la colección del académico, bibliógrafo, bibliófilo y filólogo, Antonio Rodríguez-Moñino, y su esposa, María Brey, bibliotecaria y bibliógrafa. A la presentación ha asistido José Manuel Sánchez Ron, académico bibliotecario, y Rosa Arbolí, responsable de la biblioteca de la RAE. Sánchez Ron aprovechó el acto para agradecer a la Fundación Lázaro Galdiano el préstamo de su retrato de la escritora Gertrudis Gómez de Avellaneda —obra de Federico de Madrazo y fechado en 1857— para la reciente exposición del III Centenario de la Academia.

Acto inaugural en la Fundación Lázaro Galdiano.

Acto inaugural en la Fundación Lázaro Galdiano.

En esta ocasión ha sido la Academia la que ha cedido temporalmente a la Fundación Lázaro Galdiano doce obras del legado Rodríguez-Moñino, entre las que se encuentran los dibujos La muerte de un franciscano, de  Antonio de Pereda (entre 1611 y 1678); Nacimiento de la Virgen (entre 1651-1725), de Matías de Arteaga; Genio (1979), de Claudio Coello; Cuatro estudios de cabeza de san José (1785), de Francisco Bayeu, y Tres viejas y un muchacho (entre 1807-1845), de Leonardo Alenza.

También se podrán ver los grabados La cortesana de Babilonia (1511), de Alberto Durero; Lamentación sobre el cuerpo de Cristo muerto (1621), de José de Ribera; Ioannes de Wael Antverpiae Pictor Hvmanarvm figvrarvm (1645 y 1675), de Van Dick; Fiesta bajo la parra (1653-1685), de Van Ostade, y Mujer negra tumbada (entre 1658 y 1700), de Rembrandt. Además de los manuscritos Una casa en la arena (1965), de Pablo Neruda, y La vida del buscón llamado Don Pablos (s. XVII), de Quevedo.

La exposición refleja la amistad y el entendimiento entre Antonio Rodríguez-Moñino y José Lázaro, a través de una selección de las colecciones de estos dos amigos que compartieron la pasión por el arte y la bibliofilia. Rodríguez-Moñino trabajó como albacea testamentario en la comisión administradora de la herencia de José Lázaro y, posteriormente, como bibliotecario de la Fundación Lázaro Galdiano hasta 1969.

El legado de Antonio Rodríguez-Moñino y su esposa María Brey está constituido por aproximadamente diecisiete mil volúmenes de la colección cedida a la Academia por disposición testamentaria. Reúne cerca de 2660 documentos manuscritos, desde el siglo XV. También se conservan autógrafos de personajes de la vida política y literaria española de los siglos XVII al XIX y abundante documentación histórica, notarial y genealógica.

Además, destaca el archivo personal de Antonio Rodríguez-Moñino, en el que se conservan un conjunto de 7870 cartas de más de 1550 corresponsales y abundante documentación profesional. El legado incluye, asimismo, 450 impresos de los siglos XVI y XVII, entre los que figuran libros raros y primeras ediciones, además de una buena colección de cancioneros y romanceros, así como una interesante colección de impresos menores, entre ellos más de 450 pliegos de cordel de los siglos XVI al XX. Una parte importante de este legado está formada por material gráfico, con 147 láminas de cobre. Estas matrices son de temática religiosa y popular y fueron abiertas en los siglos XVIII y XIX. Muchas de las estampaciones se hicieron en vida del coleccionista.