De Whitman a Lorca

20-05-2015

Gallardon

Darío Villanueva (izquierda) y Jenaro Talens

El director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, ha presentado esta tarde en el cine Doré de Madrid (Filmoteca Nacional) su último libro: Imágenes de la ciudad. Poesía y cine, de Whitman a Lorca. El autor ha estado acompañado por Jenaro Talens, director de la colección Signo e Imagen, perteneciente a Cátedra, editorial encargada de publicar este ensayo.

El profesor Villanueva ha comenzado su intervención haciendo a los asistentes «tres confesiones de tipo personal». La primera, ha reconocido, «es que, cuando pensaba en ser mayor, siempre tenía una idea muy fija: poder publicar un libro que se incluyera en la colección de Signo e Imagen, algo que, finalmente, he conseguido». En segundo lugar, el director de la RAE ha desvelado que, «si algún día se descubre una máquina que permita trasladarnos en el tiempo, me gustaría que fuera a los años veinte, un decenio prodigioso con una eclosión de creatividad y progreso en todos los órdenes. La floración de los ismos fue asombrosa, proliferaron los manifiestos, las agrupaciones de artistas jóvenes, etcétera. Todo esto configuró un escenario extraordinario, en el que sobresalió un gran cosmopolitismo en el que la circulación de las ideas fue asombrosa. En este contexto, el cine vino a ocupar un lugar privilegiado».

La tercera y última confesión personal de Darío Villanueva se ha referido al origen del libro que hoy se ha presentado: «Nació de una obsesión y de una carencia tras ver hace años en París, en una exposición sobre las vanguardias, una breve película que me sedujo». En ella se sucedían «imágenes dinámicas de la ciudad de Nueva York, imágenes con un aura que venía directamente de la poesía, ya que entre plano y plano aparecían versos de Hojas de hierba, de Walt Whitman». A partir de ese momento, ha continuado el profesor Villanueva, «mi obsesión estuvo en conseguir esa película, considerada como la primera de cine de vanguardia norteamericano, dirigida por dos fotógrafos y pintores, Paul Strand y Charles Sheeler: Manhattan. Una vez que di con ella, me permitió estudiarla detenidamente y reflexionar sobre las relaciones entre el tema de la gran ciudad, la poesía y el cine en un período de tiempo que partía del siglo XIX y que llegaba hasta 1929, cuando Federico García Lorca llegó a Nueva York».

LA IMAGEN

A continuación, Darío Villanueva se ha adentrado en los significados de la palabra imagen, un término que «sirve tanto para designar uno de los recursos fundamentales de la poesía, especialmente de la vanguardista, como para definir de manera obvia lo que una película es: una sucesión de imágenes, igual que un poema vanguardista, en cierto modo, también lo es». Mientras la imagen cinematográfica es icónica, ha señalado el director de la RAE, «la literaria es simbólica, aunque hay un punto de encuentro entre poetas y cineastas».

E imágenes novedosas es, justamente, lo que proporciona la gran ciudad. «Con la confluencia simultánea de pulsiones muy diversas, de individuos masificados, de la arquitectura, la ciudad ofrece imágenes de lo nunca antes visto». En consecuencia, como ha explicado Villanueva, «el poeta tiene que buscar palabras especiales para reflejar esa realidad, pero el cineasta, simplemente con fotografiar, ofrece una imaginería fantástica».

Antes de concluir, Darío Villanueva ha recordado que esa obsesión por Manhatta le permitió, años más tarde, integrar en este libro «mis intereses literarios con mis intereses cinematográficos».

Por su parte, Jenaro Talens ha subrayado que Imágenes de la ciudad. Poesía y cine, de Whitman a Lorca es «uno de los libros más sólidos y mejor informados que se han hecho sobre el cine vanguardista porque, fundamentalmente, es un ensayo, imprescindible, que busca enseñar a mirar. Por esto, incluirlo en la serie de Signo e Imagen ha sido un acierto».

SINFONÍA DE UNA  GRAN CIUDAD

La presentación de esta tarde ha concluido con la proyección de la película Berlín, sinfonía de una gran ciudad, de Walter Ruttmann (Alemania, 1927), de la que Darío Villanueva ha afirmado que se trata de «una de las grandes películas de la historia del cine. Una película que no necesita más de lo que tiene porque lo da todo».