Entrevista de la agencia EFE al director de la Academia

18-06-2013

Entrevista de la agencia EFE

Los periodistas Ana Mendoza y Carlos Mínguez, de la la agencia EFE, entrevistan al director de la RAE, José Manuel Blecua.

 

Madrid (EFE/Ana Mendoza).- El director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, cree que Noam Chomsky tenía razón cuando decía que “el lenguaje sirve también para engañar”. Ese engaño forma parte del mensaje de los políticos, que no dejarán de “falsificar la realidad a través del léxico porque produce réditos electorales”.

“El engaño a través del lenguaje seguirá, es inevitable”, asegura Blecua en la entrevista que concede a Efe con motivo del tercer centenario de la RAE, en la que considera “imprescindible un pacto de Estado sobre la educación”, dice que “haría mucha falta una ley de mecenazgo clara y eficaz” y hace hincapié en la función social de la Academia, que “no puede vivir aislada de la sociedad”.

Esa función social estará muy presente en los actos del tercer centenario, que comenzarán a finales del próximo mes de septiembre, con una gran exposición en la Biblioteca Nacional, y culminarán en octubre de 2014 con la publicación de la nueva edición del Diccionario, cuya versión digital recibe unos 500 millones de consultas al año.

El centenario se celebrará “con austeridad pero con la dignidad que requieren tres siglos de existencia, sobre todo tres siglos de trabajo”, señala Blecua, catedrático emérito del Departamento de Filología Española de la Universitat Autònoma de Barcelona y que dirige la RAE desde finales de 2010.

La austeridad viene impuesta por la crisis y por los sucesivos recortes de la asignación que la Academia recibe del Estado. El patrocinio de las empresas también “ha descendido”, y si esta situación “durara mucho, habría que ir inventando soluciones nuevas”, indica el director, antes de asegurar que “haría mucha falta una ley de mecenazgo clara y eficaz”, para que los patrocinios “tuvieran compensaciones de distintos tipos”.

“Hasta ahora, lo que hemos logrado salvar, y de eso estoy muy contento, es el funcionamiento de la asociación que agrupa a las veintidós Academias de la Lengua Española. Esto permite ver el futuro con mucha tranquilidad porque la dimensión americana es fundamental, y va a serlo más todavía en los próximos años ya que España supondrá menos del diez por ciento de los hispanohablantes y crecerán mucho Estados Unidos y México”, afirma Blecua (Zaragoza, 1939).

En tiempos de crisis como los actuales, la utilización del lenguaje “puede ser intencionada”, y, como dijo la Princesa de Asturias en un reciente seminario organizado por Fundéu y la Agencia EFE, “no es lo mismo decir ayudas que rescate, recesión por crecimiento negativo o reestructuración en vez de recortes”.

“En el fondo -comenta Blecua- es la teoría del eufemismo; no son más que búsquedas léxicas que realizan normalmente los políticos y quienes los rodean a la hora de construir los mensajes, lo que llaman ahora ‘los ejemplarios’ que reciben por las mañanas los miembros de los partidos, con esas maneras de suavizar o de ‘engañar’, porque hay que utilizar el término de Chomsky”.

En el mundo contemporáneo “el engaño está presente; el engaño seguirá, es inevitable. Una vez que se ha tomado ese registro de falsificar la realidad a través del léxico, no se va a abandonar porque eso produce réditos electorales”, asegura.

Durante la entrevista, que tiene lugar en la sede de la RAE, el director se refiere a la función social de las Academias, que “no pueden vivir aisladas de la sociedad”, y menos en los países hispanohablantes “con problemas de educación y de enseñanza”.

Pero al mismo tiempo la RAE debe seguir con sus “competencias tradicionales”, y una de ellas quedó establecida en el prólogo del Diccionario de 1726: “los académicos son jueces, no maestros”. Es decir, explica Blecua, “juzgan las palabras, pero no pretenden enseñar nada”.
La Academia “no debe suplir la enseñanza oficial”, pero sí crear herramientas de consulta que ayuden a investigadores, profesores y alumnos. Por eso internet “es fundamental”, dice el director, satisfecho de los más de 300.000 seguidores que la RAE tiene en Twitter y que van creciendo “a velocidad gigantesca”.

Y debe contribuir a que “los hablantes se sientan seguros con su lengua”, subraya Blecua, para quien la institución que dirige “tiene que ocupar el lugar que siempre ha tenido: respetada por la sociedad, discreta en sus actuaciones y, a ser posible, no siendo nunca noticia en la página de sucesos”, afirma con humor.

Lo que también tiene claro es que las Academias “no pueden quedar al margen de los problemas de la educación, sobre todo en América”, donde si no se crean “condiciones democráticas para el acceso al conocimiento, las desigualdades seguirán siempre”.

A los 25 años Blecua ganó las oposiciones de instituto y en 1968 fue uno de los fundadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, en la que ha ejercido como catedrático de Filología Española y ahora es profesor emérito.

Ha sido “decano dos veces, vicerrector en los momentos dificilísimos de finales del franquismo”, y también vio nacer el Instituto Cervantes.

Por eso, como docente, considera “muy preocupante que en España se hayan aprobado siete leyes de Educación” y asegura que “es “imprescindible un pacto de Estado sobre la educación”, y siempre que tiene ocasión se lo dice al ministro de turno, como hizo recientemente con José Ignacio Wert.

“Creo que nuestra sociedad no es consciente de que aquí hay unos problemas muy serios: el abandono escolar es muy alto y la formación del profesorado es un problema gravísimo”, señala Blecua, partidario de desterrar el tópico de que la universidad “puede dar una movilidad social, cuando ahora no lo da realmente”.

“Quizá una buena formación profesional sería fundamental para el desarrollo y para resolver problemas de infraestructuras muy graves que tiene hoy la sociedad”, apunta Blecua, quien elude pronunciarse sobre la nueva ley de Educación en lo relativo a la enseñanza del castellano en Catalunya.

Como director de la Academia, cree que esas decisiones “son políticas y son los políticos, elegidos democráticamente tanto en Catalunya como en el resto de España, los que deben resolver este problema”.

“Los ciudadanos tenemos nuestra opinión, nuestra crítica y la posibilidad de no elegirlos”, concluye. EFE.