La mar de libros

10-08-2013

Detalle de la biblioteca académica

Detalle de la biblioteca de la RAE

La biblioteca académica, de la que nos hemos ocupado en este blog en otras ocasiones, ofrece infinitas perspectivas. Su luz no depende únicamente de los horarios ni de los meses: cambia de intensidad y de color según las miradas. No hay dos ojos que la vean igual.

En estos días de agosto —la imagen es de ayer, día 8, a mediodía—, con menos actividad que durante el curso, los libros se reflejaban plácidamente en el mármol, metáfora del hielo. Vistos así, a ras de suelo, parece lo que son: un mar de libros, una colección de 250 000 volúmenes cuidadosamente adquiridos y conservados desde 1713.

Todas las evocaciones son posibles. Aquí dentro la temperatura es estable, pero la biblioteca no es ajena a las estaciones ni a lo que ocurre en la calle. Se nota que estamos en verano y que fuera hace calor. También el silencio, tan especial en esta sala, es diferente en época estival. Apenas se cuela, muy de vez en cuando, el murmullo de los cientos de visitantes del cercano Museo del Prado. Ajenos al ajetreo estival de los viajeros y al ronroneo de los autocares estacionados bajo sus ventanas, los libros, cargados de historias y de años, descansan en el espejo —o sobre la pista de patinaje: la imaginación es libre— y confían en las manos que los protegen y los cuidan cada día. Nunca están solos.